Google y Facebook serán sus bancos

Google y Facebook serán sus bancos

 

  1. Paypal es el máximo exponente de una nueva forma de hacer banca

  2. Se abre camino para los ‘gigantes’ con acceso a millones de clientes

  3. Esta empresa movió 130.000 millones en 2013

 

 

Apenas puede dar por superada la banca la gran crisis que dio la vuelta al sector financiero en los últimos años, que ya se ve obligada a enfrentar otro reto aún mayor si cabe. Los gigantes de la tecnología como Google y Facebook, junto a un enjambre de pequeñas empresas de internet, toman apresuradamente posiciones para entrar en el negocio financiero, amenazando con causar un terremoto cuya consecuencia sea, más pronto que tarde, un nuevo mapa bancario muy diferente al que ahora conocemos.

Lo más grave es que, dentro de poco más de seis años, en 2020, los bancos tradicionales podrían perder el 30% de sus ingresos totales en el mundo por culpa de estos nuevos competidores, que se llevarán esta parte del pastel, según revela un informe de la asesora Accenture.

“De momento, está surgiendo como una pequeña ola en el océano, pero crece a gran velocidad y cuando impacte con la tierra, entonces, será terrible”, vaticina Matthias Kröner, presidente del banco Fidor, pionero en la banca on line en Alemania. Entre 1993 y 2002, se posicionó con la marca Direktbank DAB, para convertirse después en Fidor y formatear su actividad acomodándola a una nueva forma de hacer en el sector financiero.

“La crisis no ha modificado la forma de trabajar de la mayoría de los bancos, siguen como si nada hubiera sucedido”, reconoció este empresario, para después advertir de que existe “la demanda de una nueva banca”. Fidor no asesora a sus clientes en oficinas, sino que les permite discutir entre ellos y compartir información en foros de internet e, incluso, prestarse dinero unos a otros -los denominados préstamos sociales-. Es más, hasta hacer aportaciones financieras a proyectos externos, creando una especie de comunidad financiera que amplía el espectro de relaciones entre un cliente y su banco.

Los clientes de Fidor pueden retirar efectivo en cajeros automáticos con una tarjeta corriente. Realizan transferencias y cobros o pagos en cuenta a través de correos electrónicos o de operaciones telefónicas, de manera que el cliente lleva en el teléfono su banco, su comunidad financiera, sometiendo al resto del sector a una presión hasta ahora nunca vista. DAB Bank, Comdirect o ING-Diba manejan, a diario, millonarias inversiones en Bolsa por instrucciones de sus clientes. Pero la sorpresa es que todo apunta que esto no ha hecho más que empezar.

“La transformación digital ha dejado ya de ser una tendencia, nos exige una transformación radical a todo el sector”, reconoce Theodor Weimer, jefe de Hypo-Vereinsbank. «Esto se parece a la revolución industrial del siglo XIX, la digitalización dará lugar a un nuevo modelo, no solamente de sector, sino a un nuevo modelo de economía», explica este banquero, justificando su plan de cerrar en los próximos años la mitad de las cerca de 600 sucursales del banco que dirige.

Prueba de la gravedad de la situación es el hecho de que aproximadamente una cuarta parte de los pagos a través de internet en Alemania los realiza un intruso en el sector, Paypal, de Ebay, con 148 millones de usuarios en todo el mundo -opera en 26 divisas y 193 países-, lo que supone tantos habitantes como Alemania y Francia juntas. Al día interviene en nueve millones de pagos. Al segundo mueve 4.600 euros. El año pasado, a través de Paypal, circularon casi 130.000 millones de euros, de los que la séptima parte fueron pagos con el móvil. Mientras su negocio total creció un 29%, sus pagos con teléfonos aumentaron un 100%.

Hace sólo dos años, la mayor parte de los directivos de la banca europea percibían a Paypal como una opción exótica a la que esporádicamente podían recurrir sus clientes. Hoy, sin embargo, se devanan los sesos buscando cómo hacer frente a ese nuevo enemigo.

 

 

El caso de Apple y Google

Apple tiene 800 millones de usuarios registrados en iTunes con sus respectivas tarjetas de crédito. La previsión es que a finales de 2014 sean 1.000 millones. En cuanto a Google, gestiona más de 450 millones de cuentas de Gmail. Realiza más de 1.170 millones de búsquedas mensuales, y más del 50% del mercado de los smartphones usan su sistema operativo Android. Sin duda, cifras millonarias que tienen asustados a los gestores bancarios.

El presidente de BBVA, Francisco González, fue uno de los primeros banqueros españoles que alertó de la nueva competencia que estaba aflorando. “Estos nuevos jugadores están cubriendo todas las partes de la cadena de valor”, reconoció este banquero en un encuentro celebrado, hace apenas un mes, con sus consejeros regionales en México. Es más, advirtió de que los préstamos habían dejado de ser un negocio “exclusivo” de la banca.

En este sentido, González fue claro al reconocer que «los bancos no pueden seguir refugiándose en las barreras regulatorias que hasta ahora les protegían», sino que deben cambiar rápido si no quieren ser reemplazados por los nuevos jugadores digitales. La única “ventaja competitiva” de la que gozan los bancos es «la gran cantidad de información» que tienen de sus clientes, en palabras de González.

 

Según Bain&Company, en torno a 3.500 empresas están accediendo al negocio bancario. Los inversores advierten un nuevo mundo de posibilidades y hay quien predice un nuevo El dorado para el sector, como Square Ventures, uno de los primeros en sumarse a la incipiente actividad financiera de Twitter, involucrándose en Lending Club. La empresa estadounidense ofrece pequeños préstamos de privado a privado, con un volumen de alrededor de cuatro millones de dólares. Es el modelo en el que se han fijado en Alemania los hermanos Samwer, que han partido de la experiencia de la tienda on line de calzado Zalando para lanzarse al sector del crédito.

El estudio de Accenture detecta que estos negocios florecen con más entusiasmo en los sectores menos regulados y con menos exigencias legales -cambiar divisas a través de internet o la compra de productos a plazos-. Su cuota de mercado es sólo del 2%, pero su influencia no debe ser desestimada, sobre todo porque amenaza con crecer abruptamente en cuanto Google y Facebook entren masivamente en el negocio.

“Estamos hablando de empresas con grandes músculos y bolsillos muy, muy profundos”, advierte Urs Ruegsegger, jefe del operador del mercado de valores suizo y proveedor de tarjetas bancarias SEIS. Google, Apple y Facebook no quieren desvelar por ahora sus planes, pero hay crecientes indicios de que planean un desembargo a gran escala.

El nuevo iPhone va equipado con un sensor de huella digital para poder entrar con todas las garantías en el sector de los pagos por teléfono. Google tiene en marcha en EEUU una bolsa financiera, Google Wallet, a través de la que los usuarios pueden efectuar pagos, transferir o recibir dinero. En Europa cuenta con una licencia bancaria y podría operar en cualquier momento. Facebook está a punto de conseguir una licencia bancaria en Irlanda.

 

 

 

 

elmundo.es

 



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