Tablet barato, un atentado contra la intimidad

Tablet barato, un atentado contra la intimidad

 

“No me voy a gastar más de cien euros por un tablet, eso lo tengo claro”. Cuántas veces habremos escuchado esta afirmación cuando alguien nos pide consejo sobre qué tableta adquirir, y cuántas veces habremos vaticinado que el producto acabaría con el paso de los meses olvidado en un cajón… Esto tiene más probabilidades de suceder con una tableta de bajo coste que una premium, y hay buenos motivos para ello: hace un par de años nos hicimos eco de la advertencia lanzada por la OCU en la que se avisaba a los consumidores de los peligrosos cantos de sirena de las tabletas low-cost.

El organismo alertaba que tras el gancho de precios de risa de esta gama de bajo coste, se esconde una “baja calidad” del producto, pero sobre todo un follón de las diferentes versiones de Android (la célebre fragmentación) o la ausencia de aplicaciones que aprovechen al máximo las características del equipo, circunstancias que terminaban por frustrar a sus propietarios. Pero si esta advertencia no resultaba suficiente, ahora nos alertan del potencial peligro de estas tabletas en lo referente a la seguridad.

Y no, no estamos considerando la posibilidad de que el equipo nos estalle en las manos, sino de la seguridad del sistema ante el ataque de hackers, malware y toda la colección de múltiples aplicaciones de dudosa procedencia. Ha sido la firma de seguridad Bluebox la que ha puesto el grito en el cielo ante las graves carencias de algunos de los equipos vendidos en Estados Unidos bajo la marca de grandes almacenes o similares.

Según el detallado estudio, varios de los equipos son afectados por las vulnerabilidades Futex, Masterkey, FakeID y Heartbleed, dejando nuestra información personal más susceptible de caer en manos ajenas. Tal y como se explica en el informe “los confiados compradores de estos equipos no son conscientes de que ponen en riesgo su información personal y contraseñas” al utilizarlos. Y que nadie crea que se trata de algo que afecta a un número marginal de tabletas: en el informe tan sólo el Nexus 9 de Google ha sido etiquetado como “fiable”.

 

¿Cómo sé si mi equipo es vulnerable?

La cuestión es… ¿cómo es posible que una misma plataforma, Android, tenga diferentes niveles de seguridad en función del equipo que compremos? La respuesta está precisamente en la apertura de la que ha hecho gala la plataforma frente al férreo control que ejerce Apple sobre iOS: en Android es el fabricante, según destacan en Bluebox, quien decide la configuración final del equipo, y nos tememos que hay una peligrosa correlación entre lo que se paga y la seguridad que se recibe.

De hecho, son tantas las variaciones en materia de seguridad en este ecosistema que la propia firma ha creado una aplicación que mide la vulnerabilidad de los equipos y que está a disposición de cualquier usuario en Google Play. Con lo que si quiere conocer el nivel de seguridad de su Android, basta con que ejecute la aplicación. Por desgracia, la app únicamente le pone al corriente de la solidez del sistema, pero tampoco soluciona los agujeros de seguridad que va encontrando en el equipo.

Al final, el cliente se lleva un producto a la medida de lo que paga, con lo que antes de caer tentado en un precio ganga, conviene sopesar la decisión de compra. Por si todo esto fuera poco, el informe ha detectado que algunos de los tablets llegan con software preinstalado, el conocido como bloatware, que registra la información personal del usuario mediante aplicaciones, y algunas de ellas versiones modificadas de títulos conocidos como Angry Birds.

Por último, muchos de estas tabletas ofrecen un rendimiento pésimo y una experiencia de uso que con el paso del tiempo llega a frustrar a sus propietarios: pantallas con retardo en la reacción, bloqueos, falta de aplicaciones que antes hemos mencionado… Pero si finalmente ha descubierto que su producto es un colador y ya no hay vuelta atrás, la firma recomienda que no se introduzca información sensible en la tableta, como la cuenta corriente o contraseñas que afecten a datos personales, y sobre todo, no se deben conectar con estos equipos a redes wifi abiertas.

 

 

Fuente: El Confidencial



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